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PUEDE ARABIA SAUDITA LLEGAR A CUARTOS DE FINAL

Exploramos si Arabia Saudita puede alcanzar los cuartos de final en un torneo importante, considerando su historia, plantilla y rivales

La selección nacional de Arabia Saudita ha estado presente en múltiples ediciones de la Copa Mundial de la FIFA desde su debut en 1994. Su participación más destacada ocurrió precisamente en ese Mundial inaugural, en el que llegaron hasta los octavos de final, registrando una histórica victoria frente a Bélgica gracias al famoso gol de Saeed Al-Owairan. Desde entonces, sin embargo, los Halcones Verdes no han logrado repetir una actuación similar, a menudo quedando eliminados en la fase de grupos.

Para comprender si Arabia Saudita puede llegar a los cuartos de final en futuros torneos, es imprescindible revisar su rendimiento histórico en otras competiciones. En la Copa Asiática, el equipo ha sido mucho más competitivo. Arabia Saudita ganó el título en tres ocasiones (1984, 1988 y 1996) y llegó a la final en 2000 y 2007. Estos logros regionales evidencian cierto nivel de consistencia y competitividad en escenarios menos exigentes que el Mundial.

Durante las más recientes Copas del Mundo, como Rusia 2018 y Qatar 2022, el equipo demostró progresos estructurales y técnicos. En Qatar sorprendieron al vencer a Argentina en la fase de grupos, un resultado que evidenció su capacidad de competir al más alto nivel. Sin embargo, también mostraron carencias defensivas y falta de profundidad en el banquillo, que les impidió concretar una clasificación a octavos.

De forma general, los antecedentes históricos colocan a Arabia Saudita como un equipo de clase media-alta en Asia y de bajo perfil en torneos de élite global. Aunque han reducido distancias en los últimos años, su historial en Copas del Mundo refleja un patrón de eliminaciones tempranas debido a limitaciones estructurales, experiencia internacional y preparación táctica comparativa.

No obstante, los progresos paulatinos, la mejora en infraestructura deportiva impulsada por el gobierno saudita y una inversión creciente en fútbol profesional podrían cambiar la narrativa. La liga nacional ha atraído talento internacional, y eso tiene implicaciones positivas en la formación y exposición de jugadores locales. Arabia Saudita empieza a parecer un competidor más serio.

En conclusión, aunque la historia no les ha sido favorable en torneos de máximo nivel, la reciente tendencia de mejoras estratégicas y rendimiento competitivo suscita un debate legítimo sobre la posibilidad de alcanzar cuartos de final en los próximos años. Historia no garantiza futuro, pero tampoco lo impide.

La evolución del nivel competitivo saudita se refleja claramente en la composición de su plantilla actual, caracterizada por una mezcla de juventud con creciente experiencia internacional. A diferencia de décadas pasadas, muchos jugadores ahora tienen contacto regular con estrellas de alto nivel en la liga local, particularmente tras la llegada de futbolistas de élite al campeonato saudita como parte del ambicioso programa Visión 2030.

Los líderes técnicos del combinado nacional, como el portero Mohammed Al-Owais, el defensor Ali Al-Bulaihi, y jugadores ofensivos como Salem Al-Dawsari han demostrado su capacidad en partidos de presión. Salem, por ejemplo, fue clave en la sorprendente victoria sobre Argentina en Qatar 2022, mostrando técnica, agresividad táctica y temple. Este tipo de actuaciones son indicativos positivos de que el equipo puede responder competitivamente bajo presión.

Además, el cuerpo técnico ha invertido en sistemas tácticos más sofisticados y entrenamientos que priorizan la organización defensiva y el juego de transición rápida. El fichaje de entrenadores internacionales de prestigio también representa un paso delante de cara al desarrollo estructurado del fútbol saudita. Bajo mandos como Hervé Renard (anterior entrenador), el equipo mostró mejoras tácticas notables en línea defensiva y medio campo.

Sin embargo, aún existen limitaciones críticas. La mayoría de los futbolistas sauditas juegan exclusivamente en la liga local, lo que les da escasa experiencia en competiciones internacionales de élite. La intensidad, velocidad y exigencia técnica que caracteriza al fútbol europeo o sudamericano todavía representa una barrera. La falta de jugadores en ligas del exterior priva al plantel de una valiosa perspectiva global.

Por otra parte, Arabia Saudita carece de profundidad en posiciones clave como el centro del campo creativo. A menudo, el equipo depende excesivamente del talento individual de un par de jugadores para generar peligro. Esta dependencia puede ser un factor de vulnerabilidad ante selecciones más balanceadas y con mayor riqueza táctica.

En síntesis, si bien la plantilla actual ha elevado su nivel competitivo, todavía enfrenta desafíos en cuanto a experiencia internacional, profundidad táctica y consistencia mental. Estas son variables críticas que podrían marcar la diferencia entre una eliminación en octavos y un histórico pase a cuartos. Sin embargo, con preparación estratégica adecuada y sorteos favorables, el salto es factible.

La pasión por el fútbol va más allá de los 90 minutos. Es emoción, identidad y sentimiento. Une generaciones, traspasa fronteras y convierte cada gol en una celebración colectiva. En cada cancha, desde los grandes estadios hasta los potreros, late el mismo corazón: el del amor por la pelota.El fútbol no solo se juega, se vive, se siente y se comparte. Porque detrás de cada camiseta, de cada cántico y de cada mirada al cielo, hay una historia, un sueño y una pasión que nunca muere.

La pasión por el fútbol va más allá de los 90 minutos. Es emoción, identidad y sentimiento. Une generaciones, traspasa fronteras y convierte cada gol en una celebración colectiva. En cada cancha, desde los grandes estadios hasta los potreros, late el mismo corazón: el del amor por la pelota.El fútbol no solo se juega, se vive, se siente y se comparte. Porque detrás de cada camiseta, de cada cántico y de cada mirada al cielo, hay una historia, un sueño y una pasión que nunca muere.

Para que Arabia Saudita logre alcanzar los cuartos de final en un torneo de jerarquía como la Copa Mundial, deben alinearse múltiples factores estratégicos, técnicos y organizativos. Alcanzar esa instancia requiere algo más que talento individual; implica combinación de planificación estructurada, rendimiento puntual y coyuntura favorable.

Uno de los elementos críticos es el sorteo del torneo. Una ubicación accesible dentro del grupo puede permitir la clasificación a octavos. Si el cuadro de octavos enfrenta a un rival de segundo nivel o un equipo con bajo rendimiento, Arabia Saudita podría capitalizar sus fortalezas. En torneos anteriores, asignaciones desbalanceadas han terminado favoreciendo a selecciones con menor tradición mundialista que supieron aprovechar dicha ventaja.

Otro factor crucial es la continuidad técnica. Las selecciones que alcanzan fases avanzadas tienden a tener entrenadores con procesos largos, permitiendo consolidar criterios tácticos y mejorar la cohesión. Si Arabia Saudita mantiene confianza en un esquema y técnico con visión evolucionista, aumentan sus probabilidades de alcanzar nuevas cotas competitivas.

Asimismo, el desarrollo continuo del fútbol base nacional y el sistema de academias facilitará la transición generacional. Con jóvenes talentos formándose bajo parámetros modernos y enfrentando regularmente a clubes competitivos, el crecimiento de una plantilla sólida se hace más alcanzable. Una cantera con calidad sostenida podría ser el eje del futuro éxito saudita.

En adición, el fútbol saudita debe buscar deliberadamente la internacionalización de sus futbolistas. Que jugadores locales logren establecerse en ligas europeas o sudamericanas es un paso esencial. Tal experiencia robustece las capacidades individuales frente a presión y contextos variados, elementos invaluables en rondas decisivas de torneos globales.

El aspecto mental también es ineludible. Equipos como Croacia, Corea del Sur y Marruecos han demostrado que con preparación psicológica adecuada, táctica efectiva y concentración en momentos decisivos, se puede romper con el techo histórico. Arabia Saudita cuenta con la infraestructura y el respaldo institucional para emular ese tipo de avances si se articula una estrategia nacional coherente a largo plazo.

En conclusión, el desafío saudita puede superarse si convergen variables como plantilla aplicada, continuidad técnica, experiencia internacional acumulada y desarrollo juvenil de calidad. No es una meta inmediata ni sencilla, pero dejar de ser una sorpresa para convertirse en contendiente a cuartos ya no parece una quimera, sino una ambición con fundamentos.

APOSTA SEGURO ACA