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PUEDE BOLIVIA LLEGAR A CUARTOS DE FINAL DE LA COPA AMÉRICA 2024
Exploramos las posibilidades futbolísticas de Bolivia para clasificar a cuartos en el torneo de selecciones más antiguo del mundo.
La selección de Bolivia, conocida como "La Verde", se enfrenta una vez más al reto de competir en la Copa América, en esta ocasión en su edición 2024, organizada en Estados Unidos. La historia reciente del combinado boliviano en el torneo no ha sido destacable. De hecho, desde su subcampeonato en 1997, sus participaciones han sido modestas, con eliminaciones tempranas y dificultades para competir con selecciones de mayor tradición futbolística.
Aun así, el fútbol siempre ofrece oportunidades para dar la sorpresa, especialmente en un formato como el de la Copa América, donde los grupos están equilibrados y pequeñas rachas pueden inclinar la balanza. Actualmente, Bolivia está ubicada en el Grupo C junto a equipos muy fuertes como Uruguay, Estados Unidos y Panamá. A simple vista, parece un grupo complicado, pero no necesariamente insalvable.
En materia de clasificación, los dos primeros de cada grupo y los dos mejores terceros avanzan a los cuartos de final. Esto significa que incluso sin ser primeros o segundos, un equipo con buena diferencia de goles o un triunfo crucial puede aspirar a los cuartos. Es decir, el margen de maniobra existe, aunque limitado.
Bajo la dirección técnica de Gustavo Costas, Bolivia ha intentado renovar su estilo de juego, apostando por una propuesta más estratégica y defensivamente sólida. Jugadores como Marcelo Moreno Martins, su histórico máximo goleador, han dejado un legado, pero el reto recae ahora sobre una generación más joven e inexperta. Entre ellos destacan talentos emergentes como Ramiro Vaca, Jaume Cuéllar y el portero Carlos Lampe, este último con capacidad probada en torneos de alta exigencia.
Sin embargo, los antecedentes no son alentadores. En la Copa América 2021, Bolivia quedó fuera en la fase de grupos tras perder sus tres partidos. En las eliminatorias sudamericanas hacia el Mundial 2026, su rendimiento ha sido irregular, marcando déficit tanto en ataque como en defensa. Jugar fuera de la altitud de La Paz tampoco ayuda, pues Bolivia históricamente ha basado parte de su fortaleza como local en su geografía única.
A pesar de ello, la Copa América 2024 representa una posibilidad de reenfoque, especialmente si se logra cohesionar un grupo comprometido y sólido tácticamente. La unidad grupal, estrategia efectiva y un calendario favorable en el orden de los partidos pueden abrir una puerta inesperada hacia los cuartos de final.
La clasificación de Bolivia a cuartos de final dependerá de una combinación estratégica de factores tanto internos como externos. A continuación, se analizan los elementos clave que pueden influir en el rendimiento del combinado nacional en la fase de grupos:
1. Rendimiento contra rivales directos
Dentro del Grupo C, Panamá y Estados Unidos se presentan como rivales con los que Bolivia podría disputar directamente una plaza clasificatoria, ya que Uruguay parte como favorito claro del grupo y un empate contra ellos sería ya un resultado positivo. En cambio, contra Panamá, un rival con cierta paridad en términos de experiencia internacional, Bolivia debe considerar ese encuentro como una final anticipada. Un triunfo en ese partido puede definir media clasificación.
2. Diferencia de goles
En torneos cortos donde pocas selecciones avanzan, la diferencia de goles adquiere una importancia crítica. Bolivia suele recibir varios goles ante equipos ofensivos como Uruguay. Minimizar esa diferencia en partidos contra favoritos y mantenerse competitivo marcará la diferencia en una posible clasificación como uno de los mejores terceros.
3. Estabilidad táctica y concentración
Muchos de los errores cometidos por Bolivia históricamente han ocurrido por desconcentraciones defensivas en momentos clave. Bajo el mando de Gustavo Costas, se ha buscado mejorar la estructura táctica, plantando líneas defensivas más compactas y con mayor disciplina. Una estrategia centrada en el contraataque y aprovechamiento de jugadas a balón parado puede ser fundamental.
4. Nivel individual de los jugadores
El rendimiento individual de ciertos jugadores también será decisivo. Carlos Lampe, por ejemplo, puede tener un papel crucial si logra actuaciones destacadas bajo los tres palos. Asimismo, jugadores ofensivos como Henry Vaca o Jaume Cuéllar deberán encontrar oportunidades de gol y ser resolutivos. La juventud de varios de los convocados puede ser tanto una fortaleza cuanto una debilidad, dependiendo de cómo controlen la presión de un torneo continental.
5. Condiciones climáticas y físicas
El clima y altitud de Estados Unidos difieren considerablemente de las condiciones habituales de la selección boliviana, que disputa sus partidos como local en los 3.600 metros sobre el nivel del mar en La Paz. Jugar al nivel del mar puede igualar condiciones físicas que antes resultaban ventaja, lo cual podría ser perjudicial, aunque también obliga a que Bolivia se adapte a nuevas exigencias físicas con una mejor preparación atlética.
En conjunto, Bolivia necesita una ejecución casi perfecta de su planteamiento para estar entre los ocho mejores del torneo. Aunque el reto es inmenso, en el fútbol continental las sorpresas no son ajenas, y existe un margen, por pequeño que sea, para lograr una histórica clasificación.
La pregunta sobre si Bolivia puede realmente llegar a los cuartos de final de la Copa América 2024 tiene una respuesta compleja que va más allá del análisis puramente deportivo. Si bien los antecedentes y estadísticas juegan en contra del equipo altiplánico, existen argumentos que justifican una cautelosa esperanza.
Para comenzar, hay una tendencia en torneos recientes a que selecciones consideradas "menores" en términos de palmarés logren buenas campañas. En la Copa América 2019, por ejemplo, Perú fue finalista tras sortear rivales considerados superiores. En 2021, Colombia clasificó a semifinales sin desplegar un juego plenamente dominante. Por lo tanto, los formatos y el momento futbolístico pueden abrir puertas para selecciones como Bolivia.
Sin embargo, hay que asumir que estos son casos atípicos. Bolivia ocupa actualmente puestos bajos en las clasificaciones de la FIFA para Conmebol y tiene una plantilla con poca experiencia internacional a nivel de clubes grandes. Además, la base de jugadores de la liga local, menos competitiva que la de otras naciones sudamericanas, limita las posibilidades de evolución técnico-táctica del conjunto del equipo en el corto plazo.
La esperanza boliviana se cimienta en su espíritu combativo, y en el hecho de que este torneo no siempre premia al que exhibe el mejor juego, sino al que gestiona mejor sus oportunidades. En ese sentido, Bolivia puede aspirar a complicar a sus rivales, sacar un empate sorpresivo o incluso armar una estrategia de presión temprana que le permita anotar primero y defensivamente resistir. La defensa ordenada y el aprovechamiento del balón parado pueden marcar la diferencia.
El principal desafío sigue siendo la consistencia. Bolivia ha demostrado en eliminatorias que puede tener momentos de buen rendimiento, como empates contra selecciones como Colombia o Paraguay, pero raramente mantiene esa forma en toda una competición. Para soñar con cuartos de final, necesitará dos factores clave: un grupo motivado que trabaje en función sólida del equipo, y una pizca de fortuna deportiva.
En conclusión, aunque Bolivia no parte como favorita ni tampoco como candidata indiscutible para avanzar más allá de la fase de grupos, clasificar a cuartos no es un escenario imposible. Requiere compromiso, disciplina, planificación técnica y aprovechar las mínimas oportunidades que se presenten. El fútbol tiene lugar para la sorpresa y si Bolivia logra romper sus limitaciones históricas, puede volver a estar entre los ocho mejores del continente.
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