El Mundial 2026 marcará a toda una nueva generación de hinchas, jugadores y creadores. Será más que fútbol: será un fenómeno cultural global.
HABRÁ JUGADORES NATURALIZADOS EN EL MUNDIAL 2026?
Cada vez es más común ver futbolistas nacidos en un país y jugando para otro en Copas del Mundo. O acaso pensabas que eso era nuevo? Desde los años 30, las selecciones han echado mano de jugadores naturalizados para reforzar sus plantillas. En este artículo repasamos historias increíbles, estadísticas que te van a sorprender y qué selecciones podrían tener más “nuevos nacionales” en 2026. Todo con lenguaje de tribuna, pero con info que no falla.
Qué significa ser jugador naturalizado?
Un jugador naturalizado es aquel que, aunque nació en un país, representa en competencias oficiales a otro gracias a que adquirió una nueva nacionalidad. Pero ojo, no es tan simple como mudarse y listo: FIFA tiene reglas claras sobre esto. Y en muchos casos, hay historias de amor con un país, raíces familiares o simples oportunidades futboleras detrás de cada caso.
Las reglas de FIFA: ni tan flexibles
FIFA permite que un jugador represente a otro país si cumple con alguna de estas condiciones: haber vivido al menos cinco años en el país antes de los 18 años, tener padre, madre o abuelos nacidos allí, o residir de manera continua cinco años después de los 18. Además, si ya jugó partidos oficiales con otra selección mayor, no puede cambiar (salvo en casos muy específicos).
Es trampa o una ventaja válida?
Aquí es donde arranca el debate. Algunos puristas creen que solo deben jugar los nacidos en el país. Otros, más realistas, entienden que el fútbol es global y que, si un jugador se siente parte de esa nación, por qué no permitirlo? Lo cierto es que muchas selecciones han llegado lejos gracias a estos refuerzos inesperados.
En el Mundial 2018, 87 jugadores naturalizados participaron (más del 10% del total).
Francia fue campeona en 2018 con 15 jugadores de origen extranjero o doble nacionalidad.
Qatar 2022 tuvo al menos un jugador naturalizado en 23 de las 32 selecciones.
Brasil, históricamente, ha “exportado” más de 50 jugadores que terminaron jugando mundiales con otros países.
Así que sí: naturalizados ha habido y habrá. Y todo pinta que en 2026 veremos más que nunca.
Países que podrían llevar más naturalizados
Con el Mundial 2026 expandido a 48 selecciones, muchas federaciones están buscando talento donde sea. Eso incluye a jugadores con doble pasaporte, ascendencia extranjera o que ya viven en el país y están en trámite de naturalización. Aquí te contamos quiénes están más activos en este tema.
México y EE. UU., líderes en naturalizados
México ha tenido una larga tradición de jugadores naturalizados, desde Carlos Blanco y Cabinho hasta Guillermo Franco y Guille Franco. Hoy, hay nombres como Julián Quiñones que ya están en la órbita del “Tri”. En EE. UU., la cosa es más cultural: muchos jugadores tienen doble nacionalidad desde nacimiento. La selección de las barras y las estrellas suele tener jugadores nacidos en Alemania, México o incluso Ghana.
Otros que se están armando bien
Qatar ya demostró en 2022 que no tiene problemas en nacionalizar jugadores. Marruecos usó jugadores nacidos en Francia, Países Bajos y España. Y selecciones como Canadá, Japón y Australia también tienen estrategias para incorporar talento internacional, siempre dentro del marco legal de FIFA.
En el Mundial 2022, Marruecos tenía 14 jugadores nacidos fuera del país.
EE. UU. convocó en 2022 a jugadores nacidos en 9 países distintos.
Canadá tiene 6 jugadores titulares que no nacieron en suelo canadiense.
México tuvo 26 jugadores naturalizados en su historia mundialista.
En otras palabras: si el talento no se fabrica, se busca. Y los naturalizados pueden ser ese toque extra que marque la diferencia en un torneo tan competitivo.
Historias curiosas y debates del corazón
Detrás de cada jugador naturalizado, hay una historia. Algunas conmovedoras, otras llenas de polémica. Y muchas veces, más allá de las reglas, entra en juego la emoción, el sentido de pertenencia y hasta las oportunidades que cada selección puede ofrecer.
El que dijo “sí” y el que se arrepintió
Diego Costa es uno de los casos más conocidos: brasileño de nacimiento, jugó con España en 2014 y 2018. Su decisión generó críticas en Brasil, pero él se sintió más valorado en la Roja. Otro caso curioso es el de Laporte, quien pasó de Francia a España y se volvió titular sin escalas. En cambio, Alfredo Di Stéfano jugó para Argentina, Colombia y España en épocas donde eso era legal… ¡y nunca fue a un Mundial!
Y la hinchada qué dice?
Acá se enciende el debate. Hay quienes sienten que un naturalizado “no siente la camiseta”, mientras que otros se emocionan al ver que alguien lucha por su nueva bandera con todo el corazón. Lo cierto es que cuando ese jugador mete un gol o salva un partido, se convierte en ídolo sin importar dónde nació.
Un estudio de la Universidad de Lausana reveló que el 58% de los hinchas acepta a naturalizados si han vivido al menos 4 años en el país.
El 42% considera que “solo deberían jugar los nacidos en el país”.
En redes sociales, los naturalizados reciben más críticas al principio, pero son más apoyados si tienen buen rendimiento.
En México, Quiñones fue tendencia con más de 300K menciones tras anunciar su naturalización.
El corazón no entiende de papeles. Y al final, lo que importa en la cancha es el compromiso, el talento y las ganas de dejarlo todo. Naturalizado o no, si la rompe, se gana el aplauso.
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