El Mundial 2026 marcará a toda una nueva generación de hinchas, jugadores y creadores. Será más que fútbol: será un fenómeno cultural global.
QUÉ LEGADO DEJARÁ EL MUNDIAL 2026 PARA EL FÚTBOL MUNDIAL?
El Mundial 2026 será histórico por donde se lo mire: más equipos, más partidos, más países anfitriones y una expansión global sin precedentes. Pero más allá del show, este torneo dejará una huella profunda en el fútbol mundial. Desde cambios en el formato de competencia hasta el impulso a nuevas regiones futboleras, la edición conjunta entre México, Estados Unidos y Canadá promete ser un punto de inflexión. Cómo impactará todo esto en el futuro del deporte más popular del planeta? Acá te lo contamos con pasión, datos curiosos y visión a largo plazo.
Un Mundial más grande que nunca
El Mundial 2026 romperá esquemas: por primera vez contará con 48 selecciones, divididas en 12 grupos de 4 equipos. Esto significa más partidos, más emociones y más historias que contar. Pero también un reto logístico sin precedentes.
Los números detrás del nuevo formato
Este nuevo formato aumentará el número de partidos de 64 a 104, repartidos en 16 sedes a lo largo de Norteamérica. La FIFA espera que esta expansión ayude a diversificar el fútbol global, permitiendo que más países participen y crezcan futbolísticamente.
48 selecciones participantes (16 más que en Qatar 2022)
3 países anfitriones: México, EE.UU. y Canadá
Más de 5 millones de entradas disponibles
Más de 3,000 millones de espectadores globales proyectados
Ingresos estimados: más de $10 mil millones USD
Dato curioso: esta será la primera vez que tres países organizan juntos una Copa del Mundo. México hará historia como el primer país en albergar tres ediciones (1970, 1986 y 2026).
El aumento de equipos también implica que selecciones de Asia, África y Concacaf tengan más oportunidades de competir, elevando el nivel y fomentando nuevas rivalidades. Sin duda, un paso hacia un fútbol más global y menos eurocentrado.
Impacto en infraestructura y desarrollo
Un Mundial no solo deja goles y recuerdos: deja estadios renovados, ciudades más conectadas y ecosistemas deportivos fortalecidos. El legado del 2026 se verá en obras físicas, pero también en proyectos sociales y tecnológicos.
Más que estadios: ciudades deportivas
En EE.UU., se remodelarán recintos de NFL para adaptarlos al fútbol, como el MetLife, el AT&T Stadium y el SoFi Stadium. En México, el Estadio Azteca vive una transformación histórica. Y en Canadá, estadios como el BC Place y BMO Field se preparan para recibir a miles de fanáticos.
Más de $1,000 millones en inversiones en infraestructura
Capacitación de voluntarios y personal local
Impulso al turismo deportivo y comercio local
Planes sostenibles para uso post-Mundial
Desarrollo de nuevas academias juveniles
Dato curioso: la FIFA exige a las ciudades sede planes de legado social, lo que ha derivado en programas escolares, clínicas de fútbol y mejoras en transporte público financiadas parcialmente por los organizadores.
A mediano y largo plazo, estas mejoras pueden impulsar ligas locales, atraer más eventos internacionales y generar empleos. Es el efecto "onda expansiva" de un Mundial bien organizado.
Un antes y después para el fútbol global
Más allá del show, el Mundial 2026 dejará lecciones, oportunidades y cambios duraderos en el fútbol. Desde nuevas potencias hasta formas innovadoras de vivir el deporte, estamos ante un punto de quiebre para el juego.
El legado cultural y digital del torneo
La combinación de tres culturas (latina, anglosajona y francófona) puede ofrecer una narrativa única que acerque el fútbol a nuevas audiencias. Además, el uso de inteligencia artificial, cámaras 360°, realidad aumentada y NFTs cambiará para siempre la forma de consumir el Mundial.
Mayor visibilidad para selecciones emergentes
Transformación del scouting gracias a datos en tiempo real
Contenido interactivo en apps y redes
Mercado de coleccionables digitales en auge
Turismo futbolero como industria en expansión
Dato curioso: se estima que al menos 1 de cada 4 personas que asistan al Mundial 2026 lo hará por primera vez en su vida. Una oportunidad perfecta para fidelizar a nuevas generaciones.
Además, podría marcar el inicio de una rotación más equitativa para futuras sedes, abriendo puertas a África, Asia y Sudamérica como protagonistas en la organización de torneos globales más inclusivos.
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