El Mundial 2026 marcará a toda una nueva generación de hinchas, jugadores y creadores. Será más que fútbol: será un fenómeno cultural global.
¿PUEDE CANADÁ GANAR EL MUNDIAL DE FÚTBOL?
Canadá ha mejorado notablemente en fútbol y ha comenzado a competir a nivel global, pero ganar el Mundial aún representa un desafío monumental.
Durante décadas, el fútbol en Canadá no gozó del mismo nivel de inversión o atención mediática que deportes nacionales como el hockey sobre hielo o el fútbol americano canadiense. Sin embargo, en los últimos años se ha percibido un cambio significativo en la infraestructura futbolística del país.
La creación y fortalecimiento de academias de formación, el mayor número de jugadores compitiendo en ligas de élite en Europa y la creciente profesionalización de la Major League Soccer (MLS), donde participan equipos canadienses como Toronto FC, CF Montréal y Vancouver Whitecaps, han contribuido al desarrollo constante del deporte.
Uno de los hitos más importantes fue la clasificación de Canadá al Mundial de Qatar 2022, la cual representó su segunda participación en una Copa del Mundo luego de una ausencia de más de tres décadas tras su primera aparición en 1986. Aunque el equipo no logró pasar de la fase de grupos, su rendimiento mostró un salto cualitativo en comparación con el pasado.
Jugadores como Alphonso Davies y Jonathan David han sido claves para este resurgir. Davies, lateral del Bayern Múnich, es considerado una de las jóvenes estrellas del fútbol mundial y sirve como imagen del futuro del fútbol canadiense.
Además, Canadá será coanfitrión de la Copa Mundial FIFA 2026 junto con México y Estados Unidos, lo cual no solo garantiza su presencia en el torneo, sino que podría generar un impulso significativo en términos de inversión, desarrollo e interés popular.
En términos estructurales, la creación de la Canadian Premier League (CPL) en 2019 ha sido otro paso decisivo. Esta liga nacional provee una plataforma competitiva para el talento local en lugar de depender exclusivamente de la MLS o ligas internacionales.
Sin embargo, pese a estos avances, el fútbol en Canadá todavía enfrenta varios retos en comparación con potencias tradicionales como Brasil, Alemania o Argentina. La ausencia de una cultura futbolística profundamente arraigada, junto con la competencia de otros deportes más populares, complica el proceso de consolidación del fútbol como deporte líder en participación y apoyo.
En resumen, el crecimiento del fútbol en Canadá ha sido notorio. La combinación de talento joven, mejores infraestructuras, y el impulso generado por eventos internacionales posiciona al país en una trayectoria positiva. Aun así, ganar un Mundial representa una meta que podría necesitar varias décadas de desarrollo continuo.
Para que Canadá pueda aspirar verdaderamente a ganar un Mundial de fútbol, deben converger múltiples factores estratégicos, técnicos y sociales. Aunque no existe una fórmula mágica, diversos elementos clave podrían aumentar sustancialmente sus posibilidades.
1. Desarrollo del talento juvenil: El éxito de cualquier nación futbolística comienza por su base. Invertir en academias, torneos sub-17 y sub-20, programas de detección temprana de talento y mejor capacitación para entrenadores es esencial. Países campeones del mundo invierten de forma sistemática y a largo plazo en sus jóvenes, y Canadá debe seguir esa misma ruta si aspira a competir en las rondas finales de un Mundial.
2. Experiencia internacional: Tener jugadores disputando torneos de élite, como la Champions League, la Premier League u otras ligas destacadas en Europa, es fundamental. Estos ambientes de alta presión proporcionan una formación invaluable. Afortunadamente, Canadá ya cuenta con algunos exponentes en estos niveles, pero aún necesita ampliar la presencia de sus jugadores en equipos competitivos.
3. Dirección técnica calificada: Contar con un cuerpo técnico experimentado y capacitado en tácticas modernas, adaptabilidad y gestión de grupos es otro aspecto crítico. Si bien John Herdman logró importantes avances al clasificar al equipo a Qatar 2022, mantener una preparación continúa requiere dirección con visión a largo plazo y posiblemente con técnicos de élite mundial.
4. Fortalecimiento de la liga canadiense: La Canadian Premier League aún está en sus etapas iniciales. Su consolidación como una competencia fuerte y atractiva para jugadores locales y extranjeros podría elevar el nivel competitivo dentro del país. Esto también ayudaría a identificar y desarrollar talentos que aún no han llegado a escenarios internacionales.
5. Cultura deportiva y apoyo masivo: Una característica común entre países campeones es una fuerte identidad futbolística nacional. Esto implica no solo pasión por el juego, sino también sistemas de apoyo —desde el gobierno hasta el sector privado— que impulsen políticas de largo plazo para el desarrollo del deporte.
6. Suerte y estructura del torneo: Aun con todo en orden, la historia del Mundial ha demostrado que los sorteos, el momento anímico, las lesiones y otros factores extracampo influyen en el resultado. Incluso equipos con plantillas extraordinarias pueden quedar fuera por imponderables del torneo.
Si Canadá logra consolidar estos factores durante la próxima década, podría posicionarse como un contendiente fuerte hacia la mitad del siglo XXI. Pero hasta entonces, el título mundial sigue siendo una meta ambiciosa que requiere tiempo y constancia.
En términos realistas, ¿puede Canadá ganar un Mundial en el corto o mediano plazo? La respuesta depende en gran medida de cómo se definan “corto” y “mediano”. Para efectos prácticos, se podría considerar el corto plazo como los próximos 8 años y el mediano, hasta dos décadas.
Para 2026, año en que será coanfitrión del torneo junto con Estados Unidos y México, Canadá tendrá la oportunidad de competir en casa con el apoyo de su afición. Sin embargo, las probabilidades de consagrarse campeón aún parecen bajas, dadas las diferencias de nivel con potencias establecidas.
En primer lugar, el historial canadiense en competencias internacionales aún es limitado. Más allá de su participación reciente en 2022, el equipo carece de experiencia en fases avanzadas de torneos globales, lo que representa una brecha importante frente a selecciones como Francia, Brasil, o Italia, quienes cuentan con décadas de experiencia, títulos y generación constante de talento.
En segundo lugar, el crecimiento del fútbol en Canadá, aunque notable, todavía no ha alcanzado una profundidad estructural comparable con naciones más futbolísticas. La base de aficionados, la popularidad general del deporte y el entorno competitivo aún evolucionan, y todo indica que este proceso se extenderá al menos una década más.
No obstante, los futuros torneos hacia 2030 o 2034 podrían representar escenarios más razonables para que Canadá sea tomada como una selección verdaderamente competitiva. Si la generación actual de estrellas alcanza su máximo potencial y es acompañada por un siguiente grupo igual de talentoso, podrían alcanzar instancias como semifinales en el mediano plazo.
Un factor relevante es que el Mundial de 2026 se expandirá a 48 selecciones, aumentando así el número de partidos y la complejidad del torneo. Esta ampliación puede ofrecer más oportunidades para que selecciones emergentes como Canadá ganen rodaje competitivo en fases avanzadas.
A largo plazo, países como Bélgica y Croacia han demostrado que es posible formar selecciones altamente competitivas desde estructuras más pequeñas, siempre que exista una visión clara. Canadá puede aprender de estos modelos para aumentar su competitividad sin necesariamente ser una ‘superpotencia’ futbolística.
En conclusión, aunque Canadá aún no está entre los favoritos, su progreso continúa. La posibilidad de ganar un Mundial no debe descartarse por completo, pero su concreción dependerá del tiempo, la inversión estratégica, y la consolidación de una mentalidad ganadora dentro y fuera del campo.
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