El Mundial 2026 marcará a toda una nueva generación de hinchas, jugadores y creadores. Será más que fútbol: será un fenómeno cultural global.
CROACIA EN CUARTOS DE FINAL: ¿ES POSIBLE?
Exploramos las opciones de Croacia para llegar a cuartos de final en competiciones internacionales recientes.
Evaluando el rendimiento reciente de Croacia
La selección nacional de Croacia ha demostrado ser una fuerza notable en torneos internacionales en los últimos años, especialmente desde su sorpresiva carrera hasta la final de la Copa del Mundo de 2018. Desde entonces, ha mantenido una presencia competitiva tanto en la UEFA Euro como en otras competiciones importantes, lo que plantea una cuestión legítima: ¿puede Croacia llegar a los cuartos de final en su próximo torneo?
En 2018, Croacia sorprendió al mundo al alcanzar la final de la Copa del Mundo, derrotando a equipos de renombre como Inglaterra y Argentina durante el proceso. Liderados por talentos como Luka Modrić, Ivan Rakitić y Mario Mandžukić, el equipo mostró una combinación de experiencia, técnica y resiliencia táctica. Desde entonces, aunque algunos de estos jugadores ya no están en activo, se han incorporado nuevas figuras, manteniendo el nivel competitivo del equipo.
En la Eurocopa 2020 (disputada en 2021), Croacia llegó a octavos de final, donde fue eliminada por España en un emocionante partido que terminó 5-3. Este rendimiento fue visto como una ligera decepción después del éxito de 2018, pero también evidenció que el equipo seguía siendo capaz de competir al más alto nivel.
En cuanto a la clasificación y desempeño durante la UEFA Nations League y la Copa Mundial de 2022, Croacia ha mantenido una posición destacada. En el Mundial de Catar 2022, Croacia alcanzó las semifinales, cayendo ante Argentina y asegurando el tercer puesto con una victoria ante Marruecos. Una vez más, demostraron capacidad para llegar hasta las últimas etapas del torneo.
Con base en estos antecedentes, la posibilidad de que Croacia llegue a cuartos en futuras competiciones es sólida. Este éxito se basa no solo en jugadores estrella, sino también en una cultura táctica bien estructurada, liderada por el seleccionador Zlatko Dalić, quien ha sido fundamental en la consolidación del equipo desde su llegada en 2017.
La clave para alcanzar los cuartos de final radica en varios factores: un grupo de clasificación favorable, la forma física y mental del equipo, la cohesión entre líneas y un liderazgo fuerte dentro del campo. Las estadísticas muestran que desde 2016, Croacia ha estado consistentemente entre los 15 primeros del ranking FIFA, consolidando su estatuto como contendiente regular.
En conclusión, Croacia cuenta con la experiencia reciente, la renovación generacional y la estructura táctica para llegar, y posiblemente superar, los cuartos de final en futuras competiciones internacionales. No se trata de una hazaña improbable, sino de una expectativa razonable basada en sus resultados anteriores y la calidad de su plantilla actual.
Analizando el estilo de juego croata
El estilo de juego de Croacia ha evolucionado significativamente en los últimos años, adoptando un enfoque más flexible que le ha permitido adaptarse a diversos escenarios tácticos. Esta versatilidad ha sido fundamental para su éxito reciente, permitiéndole competir tanto contra gigantes europeos como contra selecciones menos tradicionales.
Una de las principales fortalezas de Croacia radica en su mediocampo. Históricamente conocido por su técnica refinada, el mediocampo croata ha sido el motor del combinado. Luka Modrić continúa siendo un componente crucial, incluso en la etapa final de su carrera. Lo complementan jugadores como Mateo Kovačić, Marcelo Brozović y Mario Pašalić, quienes aportan equilibrio entre recuperación de balón, transición ofensiva y control del ritmo de juego.
Este dominio del mediocampo les permite mantener la posesión del balón, controlar los tiempos del partido y generar jugadas estratégicas. De hecho, Croacia suele registrar altos porcentajes de posesión contra la mayoría de sus oponentes, lo cual se traduce en un estilo de juego paciente y meticuloso. Esto es especialmente efectivo contra equipos que suelen replegarse y esperar al contraataque.
En defensa, Croacia ha mostrado cierta solidez pero también vulnerabilidades. Si bien Josko Gvardiol y Domagoj Vida ofrecen seguridad en la zaga, el equipo a veces ha tenido dificultades para defender jugadas a balón parado o cortar contraataques rápidos. Esto fue evidente en partidos recientes donde la defensa fue presionada por delanteros veloces o por errores de marcación puntual.
La portería ha sido otro aspecto destacable con Dominik Livaković como figura emergente. Su actuación en penales durante el Mundial de 2022 fue especialmente relevante, al detener varios tiros cruciales y consolidar su estatus como una opción fiable en el arco.
Sin embargo, el ataque continúa siendo materia de preocupación ocasional. Aunque Andrej Kramarić, Bruno Petković y Ante Budimir han marcado en partidos clave, el equipo a veces carece de un goleador consistente. Esta limitación puede ser un obstáculo en partidos cerrados donde se requiere efectividad absoluta frente a la portería.
Tácticamente, el seleccionador Zlatko Dalić suele utilizar un 4-3-3 que puede transformarse en 4-2-3-1 según el rival. Esta flexibilidad ha brindado ventajas en la adaptación al juego del contrario. La disposición táctica permite explotar los flancos, donde jugadores como Ivan Perišić han sido letales, y también consolidar la defensa en bloque medio.
En resumen, la estructura táctica de Croacia es sofisticada pero no invulnerable. Su principal fortaleza está claramente en el mediocampo y la experiencia global del equipo, mientras que sus debilidades se concentran en ciertos aspectos defensivos y la falta de un goleador referencia. Aun con estas limitaciones, su esquema les permite competir contra las potencias del fútbol actual.
Calendario, talentos emergentes y predicciones
Mirando hacia las próximas competiciones, las perspectivas de Croacia siguen siendo prometedoras, pese a algunos cambios naturales en la plantilla. La selección se enfrenta al reto habitual de regeneración: mantener la competitividad mientras integra nuevos talentos en sustitución de jugadores veteranos.
Los torneos por venir —incluyendo clasificatorias para la Eurocopa y la Copa del Mundo— servirán como campo de prueba para evaluar el rendimiento del equipo con una combinación renovada de juventud y experiencia. En cuanto al calendario inmediato, Croacia participa activamente en la clasificación para la Euro 2024, donde se encuentra en un grupo competitivo pero manejable con selecciones como Gales y Turquía.
Varios jugadores jóvenes apuntan alto en la escena internacional. Josko Gvardiol, zaguero del Manchester City, ya es considerado uno de los defensas centrales más promisorios del mundo. Luka Sučić, mediocampista del Salzburgo, ha mostrado creatividad y control en la media cancha, y Luka Ivanušec también genera expectativa entre los seguidores del equipo.
Con la dirección táctica de Zlatko Dalić, que ha demostrado saber renovar plantillas sin comprometer resultados, la evolución del equipo parece bien encauzada. Croacia ha organizado con eficiencia sus fases de clasificación, sabiendo gestionar tanto partidos a priori ganables como encuentros complejos. La cohesión del grupo es un activo intangible pero crucial en este proceso.
Desde una perspectiva estadística, los registros de Croacia frente a selecciones europeas de nivel medio-alto son prometedores. Su porcentaje de victorias en los últimos cinco años supera el 60 %, lo que indica un rendimiento constante que debería traducirse en una buena posición para fases eliminatorias. Asimismo, juega a su favor el largo historial de supervivencia en partidos de tiempo extra y penales, lo que se ha vuelto casi una seña de identidad del equipo croata.
Las casas de apuestas suelen considerar a Croacia entre los diez primeros favoritos en las principales competiciones, lo que refuerza la percepción general de que llegar a cuartos no es una meta lejana ni improbable. De hecho, se trata más bien de una expectativa razonable. Aunque no se la considere favorita absoluta como Francia o Brasil, Croacia se ha convertido en un rival incómodo para cualquier oponente.
Factores clave como la condición física de los jugadores, la ausencia de lesiones y una preparación táctica sólida influirán mucho en el desenlace. El rol del banquillo también será determinante en torneos extensos, donde la rotación y las soluciones alternativas definen eliminatorias cerradas.
En síntesis, las perspectivas de futuro para Croacia en llegar a cuartos de final y más allá están bien sustentadas. Con una combinación de talento probado, dirección técnica coherente y un proceso evolutivo saludable, parece más que viable que los ajedrezados vuelvan a instalarse entre los ocho mejores de un gran torneo en un futuro cercano.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR