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¿PUEDE JORDANIA GANAR EL MUNDIAL?

Descubre si la selección nacional de Jordania puede sorprender al mundo y alzarse con el trofeo más prestigioso del fútbol.

Jordania, ubicada en el corazón de Medio Oriente, ha tenido una evolución futbolística significativa en las últimas décadas. Aunque no cuenta con una tradición futbolera al nivel de potencias como Brasil, Alemania o Argentina, el país ha mostrado progresos importantes principalmente a nivel regional.

Fundada en 1949, la Asociación de Fútbol de Jordania se afilió a la FIFA en 1958. Durante muchos años, el equipo nacional permaneció en las sombras del fútbol internacional. Sin embargo, los avances comenzaron a hacerse evidentes a principios del siglo XXI, cuando Jordania logró destacar en torneos de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC).

Su aparición más notoria en la escena internacional llegó en la Copa Asiática 2004, donde sorprendió al alcanzar los cuartos de final. Volvió a repetir ese hito en 2011, consolidando su progresiva mejora. A pesar de no haber clasificado nunca a una Copa Mundial de la FIFA hasta la fecha, estuvo muy cerca en las eliminatorias rumbo a Brasil 2014, cuando llegó al repechaje intercontinental, aunque fue eliminado por Uruguay.

Este desempeño ilustra una tendencia ascendente, reflejo de una mayor inversión en infraestructura deportiva y programas de formación. Además, la federación ha apostado por técnicos experimentados, tanto locales como extranjeros, para fortalecer la base táctica y física del equipo nacional.

En el plano de clubes, la liga jordana ha comenzado a recibir cierta atención internacional, aunque sigue semi-profesional en comparación con las grandes ligas de Asia como las de Corea del Sur, Japón o Arabia Saudí. Equipos como Al-Faisaly y Al-Wehdat han tenido participaciones destacadas en competiciones asiáticas a nivel de clubes, lo que ha ayudado a elevar el nivel competitivo del país.

Sin embargo, en términos absolutos, Jordania todavía se encuentra lejos de ser considerada una potencia futbolística. Su posición en el ranking FIFA se ha mantenido históricamente en torno al puesto 80-100, lo que refleja una cierta estabilidad sin llegar a una irrupción reputacional global.

La historia de Jordania en el fútbol sigue escribiéndose. Si bien aún no ha participado en un Mundial, su recorrido y progresión sugieren un potencial modesto pero creciente. Su desempeño reciente en las eliminatorias asiáticas y en torneos regionales como la Copa Árabe continúa moldeando expectativas para futuras competencias globales, incluido el sueño —por ahora lejano— de ganar una Copa Mundial.

Evaluar las fortalezas y debilidades de la selección de Jordania proporciona una visión esencial sobre sus posibilidades reales de competir, e incluso triunfar, en un Mundial.

Fortalezas

  • Cohesión táctica: A diferencia de selecciones más grandes que muchas veces tienen dificultades para consolidar esquemas debido al constante recambio, Jordania ha logrado establecer una base táctica clara. Con entrenadores como Hussein Ammouta, el equipo ha demostrado un enfoque disciplinado y organizado.
  • Defensa compacta: El equipo se caracteriza por su solidez defensiva, frecuentemente utilizando formaciones cerradas que priorizan el orden táctico y la minimización de errores.
  • Rendimiento en competencias regionales: En las últimas ediciones de la Copa Asiática, Jordania ha logrado victorias importantes contra selecciones mejor posicionadas en el ranking FIFA, lo que evidencia su potencial para sorprender.
  • Juventud prometedora: La Federación Jordana ha estado invirtiendo en el desarrollo juvenil, y nuevos talentos están comenzando a emerger tanto en clubes locales como en ligas extranjeras, especialmente del Golfo Pérsico.

Debilidades

  • Ausencia de experiencia mundialista: Aún sin participación en Copas del Mundo, el equipo carece de la experiencia que solo se obtiene compitiendo al más alto nivel internacional.
  • Limitaciones ofensivas: Aunque su defensa se mantiene firme, Jordania enfrenta dificultades para generar opciones de ataque sostenidas contra equipos con mayor dominio del balón y presión alta.
  • Infraestructura deportiva limitada: Si bien hay mejoras tangibles, la infraestructura sigue siendo modesta en comparación con federaciones más avanzadas, lo que repercute en la formación y en la alta competencia.
  • Dependencia de ligas regionales: Muchos de sus jugadores militan en ligas menos competitivas como la jordana o las de países vecinos, lo que limita su exposición a niveles de juego más exigentes.

En resumen, Jordania es un equipo con una estructura defensiva robusta, una identidad de juego definida y disciplina táctica. No obstante, sus retos estructurales y ofensivos dificultan su competitividad frente a selecciones con mayor profundidad de plantilla, experiencia internacional y recursos técnicos y financieros amplios.

La transformación de estas debilidades estructurales en fortalezas sostenibles será clave si el país pretende soñar con obtener uno de los trofeos más codiciados del planeta fútbol.

La pasión por el fútbol va más allá de los 90 minutos. Es emoción, identidad y sentimiento. Une generaciones, traspasa fronteras y convierte cada gol en una celebración colectiva. En cada cancha, desde los grandes estadios hasta los potreros, late el mismo corazón: el del amor por la pelota.El fútbol no solo se juega, se vive, se siente y se comparte. Porque detrás de cada camiseta, de cada cántico y de cada mirada al cielo, hay una historia, un sueño y una pasión que nunca muere.

La pasión por el fútbol va más allá de los 90 minutos. Es emoción, identidad y sentimiento. Une generaciones, traspasa fronteras y convierte cada gol en una celebración colectiva. En cada cancha, desde los grandes estadios hasta los potreros, late el mismo corazón: el del amor por la pelota.El fútbol no solo se juega, se vive, se siente y se comparte. Porque detrás de cada camiseta, de cada cántico y de cada mirada al cielo, hay una historia, un sueño y una pasión que nunca muere.

La posibilidad de que Jordania gane un Mundial de fútbol, en este momento, es mínima, pero no imposible. La historia del fútbol es rica en sorpresas y transformaciones inesperadas. Sin embargo, para que esa narrativa se materialice, deben converger múltiples factores durante varios años.

Desde un punto de vista estructural, la FIFA permite que selecciones en constante evolución ingresen al mundial mediante un sistema clasificatorio regional, y Jordania está progresando en ese aspecto. Su cercanía a la clasificación en 2014 y su participación regular en torneos asiáticos evidencian este camino ascendente, aunque aún falta recorrerlo completamente.

Para aspirar al campeonato mundial, Jordania necesitaría superar diversos obstáculos:

  • Clasificarse regularmente a Copas del Mundo, acumulando experiencia y fogueo progresivo.
  • Desarrollar una generación dorada de jugadores que compitan en ligas europeas de primer nivel, o tengan experiencia extensa en torneos de alto calibre.
  • Fortalecer y modernizar su sistema estructural: centros de entrenamiento, formación técnica, medicina deportiva y análisis de datos.
  • Apostar por técnicos con experiencia internacional, preferiblemente con trayectoria mundialista, que aporten mentalidad competitiva de alto calibre.

Además, la Federación Jordana debe reforzar sus vínculos con clubes y federaciones de mayor nivel, promoviendo intercambios y amistosos de alto perfil. También es crucial que los jóvenes talentos sean detectados pronto y expuestos a competencias exigentes desde etapas tempranas.

En términos de estadísticas y modelos predictivos, la probabilidad actual de que Jordania se corone campeona del mundo en el corto plazo es extremadamente baja. Sin embargo, se han registrado precedentes de grandes sorpresas: Grecia ganando la Euro 2004 o Costa Rica alcanzando los cuartos de final en el Mundial 2014. Estas historias demuestran que, con planificación, inversión y una generación especialmente comprometida, los límites pueden expandirse.

En conclusión, ¿puede Jordania ganar el Mundial? Hoy, no está entre los favoritos ni entre las selecciones con infraestructura ni plantilla competitiva suficiente para aspirar al título. No obstante, su trayectoria ascendente y estabilidad táctica sugieren que puede crecer en la escena internacional. Si esa evolución acelera y se consolida en los próximos ciclos mundialistas, el sueño, aunque improbable, podría convertirse en posibilidad a largo plazo.

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