El Mundial 2026 marcará a toda una nueva generación de hinchas, jugadores y creadores. Será más que fútbol: será un fenómeno cultural global.
¿PUEDE UCRANIA GANAR EL MUNDIAL?
Exploramos las posibilidades de que Ucrania alcance la gloria mundialista en el fútbol, revisando historia, talento y futuro.
Historia futbolística de Ucrania
Desde su independencia en 1991, Ucrania ha emergido lentamente como una fuerza creciente en el fútbol internacional. Aunque formó parte de la Unión Soviética anteriormente, solo como nación independiente comenzó a establecer identidad futbolística propia. Su federación se incorporó a la FIFA y la UEFA en 1992, marcando el inicio de una nueva etapa.
En sus primeros años, Ucrania enfrentó obstáculos significativos en las rondas clasificatorias para torneos europeos y mundiales. Su avance más notorio llegó en la Copa Mundial de la FIFA 2006, donde el equipo logró llegar a los cuartos de final antes de ser eliminado por Italia, el campeón de ese año. Esa actuación sigue siendo hasta hoy la más destacada del combinado nacional ucraniano en una Copa Mundial.
Desde entonces, Ucrania ha mostrado señales potenciales de consolidación. En la EURO 2012, que coorganizó junto a Polonia, el equipo nacional atrajo atención internacional. Sin embargo, no logró avanzar más allá de la fase de grupos. En ediciones posteriores del Campeonato Europeo, Ucrania ha demostrado evolución táctica y talento joven emergente, destacando especialmente en la Eurocopa 2020, donde llegó hasta cuartos de final.
Su historial en clasificatorias para la Copa Mundial ha sido irregular. Ha estado cerca de calificar a múltiples ediciones desde 2006, incluyendo repechajes dramáticos que terminó perdiendo. Sin embargo, el desarrollo constante de sus ligas locales, sumado al crecimiento en exportación de talento joven a clubes europeos de prestigio, ha mejorado las perspectivas nacionales en los últimos años.
Aunque Ucrania no cuenta con una rica tradición ganadora como Brasil o Alemania, se encuentra en un notable proceso de evolución estructural y futbolística. Este contexto la posiciona como una selección en crecimiento que podría, si reúne las condiciones adecuadas, aspirar a superar sus mejores actuaciones históricas en un torneo mundialista.
Otro aspecto relevante ha sido el desarrollo de sus infraestructuras deportivas y juveniles. Los clubes como el Shakhtar Donetsk y el Dynamo Kyiv han invertido considerablemente en academias, que proveen talentos constantes a la selección. En el plano competitivo, si bien la liga ucraniana ha enfrentado interrupciones relacionadas con tensiones geopolíticas, sus futbolistas continúan destacando en campeonatos europeos como el inglés, español, italiano y alemán.
En resumen, Ucrania ha recorrido un camino lleno de desafíos, pero con señales claras de progreso. Su historia en Copas del Mundo es breve pero promete expansión futura si logra capitalizar las oportunidades emergentes en la formación y exportación de talento.
Plantilla actual y jugadores clave
La generación actual de futbolistas ucranianos presenta una combinación prometedora de experiencia internacional, juventud dinámica y solidez táctica. Aunque sin nombres excesivamente mediáticos a nivel global, el equipo nacional cuenta con una base sólida construida sobre varias temporadas de persistente renovación y desarrollo.
Uno de los jugadores más destacados actualmente es Oleksandr Zinchenko, lateral izquierdo o centrocampista del Arsenal FC en la Premier League inglesa. Su polivalencia, madurez táctica y experiencia en uno de los torneos más competitivos del mundo lo convierten en una figura central en la estructura táctica de Ucrania. Asimismo, su liderazgo dentro y fuera de la cancha influye positivamente en las generaciones más jóvenes.
También sobresale Mykhailo Mudryk, extremo veloz formado en el Shakhtar Donetsk, actualmente en las filas del Chelsea FC. Considerado uno de los prospectos europeos más emocionantes de los últimos años, Mudryk ofrece desequilibrio, velocidad y regate, elementos esenciales en un ataque moderno. Su contribución será clave en la ofensiva ucraniana de cara a próximos ciclos mundialistas.
El mediocampo es otro punto fuerte. Jugadores como Ruslan Malinovskyi, que ha brillado en clubes como el Atalanta y el Marsella, aportan visión de juego, tiros de larga distancia y experiencia internacional. Combinado con talentos emergentes de la liga local y otros clubes europeos, Ucrania goza de un centro del campo robusto y versátil, adaptado a diversas disposiciones tácticas.
Defensivamente, Illia Zabarnyi se destaca como un joven central con proyección. Ha tenido ya experiencias internacionales y su presencia física y sobriedad en el marcaje lo convierten en una pieza invaluable. Junto a él, futbolistas más consolidados como Vitaliy Mykolenko en el lateral contribuyen a una defensa organizada y táctica, capaz de afrontar rivales de alto nivel.
El arco ucraniano también ha sido protegido por porteros confiables, entre ellos Andriy Lunin, quien milita en el Real Madrid y ha demostrado madurez cuando se le ha requerido. Aunque no es titular habitual en el club español, su entrenamiento con algunos de los mejores del mundo eleva su capacidad competitiva.
En términos colectivos, Ucrania se ha perfilado como un equipo compacto, que juega en bloque, comprometido tácticamente y fuerte mentalmente. Si bien todavía le falta una figura de renombre mundial como Mbappé o Messi, su fortaleza radica en la solidez grupal, algo que muchas veces ha resultado decisivo en torneos de eliminación directa como el Mundial.
Por último, el cuerpo técnico, compuesto por exfutbolistas experimentados e influencias tácticas extranjeras modernas, está apostando por un fútbol ofensivo pero equilibrado, que prioriza la construcción de juego desde el mediocampo, transiciones rápidas y defensa organizada. Esto posiciona a Ucrania como una selección táctica y estratégicamente capaz de competir a alto nivel internacional.
Escenarios para ganar el Mundial
Ganar un Mundial es la cima del deporte más popular del planeta, y el camino hacia ese objetivo para selecciones emergentes como Ucrania incluye múltiples factores convergentes. Si bien los antecedentes históricos y la tradición pesan, el actual contexto competitivo ha demostrado que selecciones sin títulos pueden aspirar, racionalmente, a alcanzar finales y competir de igual a igual con gigantes establecidos.
Uno de los principales factores que podrían allanar el camino para Ucrania sería una generación dorada que madure colectivamente en el momento justo. Ya se han visto casos recientes: Croacia en 2018 llegó a la final, y Marruecos sorprendió en 2022 alcanzando las semifinales. Estas hazañas son muestra clara de que, con planificación estratégica, cohesión de grupo y un poco de fortuna en los cruces, selecciones sin historial ganador pueden llegar lejos.
Otra ventaja palpable para Ucrania sería un calendario de preparación mundialista bien estructurado, con amistosos relevantes ante selecciones top, participación constante en competencias UEFA como la Nations League y un cuerpo técnico con enfoque moderno y experiencia internacional. Estos elementos generan maduración institucional y futbolística, clave para enfrentar escenarios de alta presión como los presentes en el Mundial.
El sorteo de grupos también desempeña un papel determinante. Un grupo accesible en primera fase permitiría a Ucrania avanzar con menos desgaste físico y mental, aumentando sus posibilidades en rondas de eliminación directa. Allí, la capacidad de análisis táctico del equipo y el temple emocional ganan protagonismo.
Además, el contexto político y social también puede actuar como motor motivacional. Ucrania, en los últimos años, ha contado con un sentido de propósito colectivo muy enraizado. En medio de dificultades bélicas y situaciones de crisis, el fútbol ha servido como símbolo de unidad nacional y como plataforma de expresión internacional. Esta emocionalidad añadida ha permitido actuaciones destacables, como las de la repesca para la Copa del Mundo 2022, en la que dieron muestras de gran carácter frente a Escocia.
Desde el punto de vista físico y médico, una condición plena de su plantilla durante el torneo sería igualmente crítica. Minimizar lesiones, contar con alternativas válidas en el banquillo, y establecer un plan de recuperación efectiva post-partido podrían ser factores diferenciales frente a rivales físicamente exigentes como Francia, Argentina o Brasil.
En última instancia, si Ucrania logra mantener una generación constante de talento, darle continuidad a un modelo táctico definido por varios años y enfrentarse habitualmente a rivales de primer nivel en Europa, entonces sí podemos visualizar un escenario potencial donde dispute una semifinal e incluso una final mundialista.
No se trata simplemente de una cuestión deportiva. Es un proyecto de Estado apoyado en estructuras institucionales, planificación estratégica y rendimiento colectivo. Que Ucrania gane un Mundial no es una probabilidad alta actualmente, pero tampoco es una fantasía irreal. En el panorama dinámico del fútbol internacional, donde sorpresas se convierten en nuevas normas, las posibilidades están abiertas para quien se prepare y se atreva.
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