El Mundial 2026 marcará a toda una nueva generación de hinchas, jugadores y creadores. Será más que fútbol: será un fenómeno cultural global.
¿PUEDE ARGELIA GANAR EL MUNDIAL?
¿Tiene Argelia lo que se necesita para ser campeona del mundo?
La selección nacional de Argelia, conocida como “Los Zorros del Desierto”, tiene una historia interesante y en evolución dentro del panorama del fútbol internacional. Aunque no es considerada tradicionalmente una potencia mundial, Argelia ha dejado su huella en varias ediciones de la Copa del Mundo, lo que plantea la pregunta: ¿podría realmente ganar el Mundial?
Argelia ha participado en cinco Copas del Mundo: 1982, 1986, 2010, 2014 y 2018. Su debut en 1982 fue impresionante. Vencieron a Alemania Occidental 2-1 en lo que se considera una de las mayores sorpresas en la historia del torneo. A pesar de ganar dos partidos, fueron eliminados en la fase de grupos debido a un controvertido partido entre Alemania y Austria, conocido como el “Schande von Gijón”.
En 2014, Argelia hizo su mejor actuación histórica, alcanzando los octavos de final. Consiguieron una cómoda victoria de 4-2 sobre Corea del Sur, y empataron ante Rusia. En octavos, forzaron la prórroga contra Alemania, eventual campeona del torneo. Alemania ganó 2-1, pero Argelia se ganó el respeto por su estilo intenso y organizado.
No se clasificaron al Mundial de 2018, lo cual fue un retroceso después de su momento de gloria en 2014. La selección ha demostrado ser competitiva regionalmente, ganando la Copa Africana de Naciones (AFCON) en 1990 y en 2019. Esta última victoria consolidó a una generación fuerte de jugadores liderados por Riyad Mahrez, figura del Manchester City.
En resumen, aunque Argelia no ha sido protagonista habitual en la fase final de las Copas del Mundo, su palmarés muestra destellos de competitividad. Experiencias pasadas demuestran que, en su mejor forma, Argelia puede desafiar a equipos de élite. Esto es crucial para cualquier aspiración legítima de ganar un Mundial en el futuro.
El fútbol argelino ha evolucionado significativamente en la última década. Con una mezcla de talento local y jugadores de ascendencia argelina formados en Europa, el equipo nacional ha reforzado su calidad técnica, su disciplina táctica y su adaptabilidad. Esta combinación de características representa un cimiento esencial para construir una campaña ganadora en futuras ediciones del Mundial.
Una de las fortalezas más evidentes es la calidad de sus futbolistas. Varios jugadores argelinos militan en ligas de primer nivel europeo. Riyad Mahrez, exjugador del Manchester City y pieza clave en su éxito reciente, simboliza el perfil del futbolista moderno argelino: explosivo, técnico y tácticamente educado. Ismaël Bennacer del AC Milan y Ramy Bensebaini del Borussia Dortmund son otros ejemplos de jugadores consolidados.
Además de su talento individual, Argelia ha demostrado una cohesión grupal sostenida. Bajo la dirección técnica de Djamel Belmadi, seleccionador desde 2018, el equipo ha mostrado una clara identidad futbolística. Belmadi ha fomentado un estilo de juego basado en transiciones rápidas, solidez defensiva y aprovechamiento en jugadas a balón parado. Esta consistencia táctica fue clave para conquistar la Copa Africana de Naciones en 2019, imponiéndose a equipos como Senegal, Nigeria y Costa de Marfil.
En términos de preparación física y mental, los jugadores argelinos han elevado su nivel de profesionalismo. Las infraestructuras futbolísticas del país han mejorado gracias a inversiones del gobierno y la federación, permitiendo una formación más estructurada en las categorías inferiores. Esto ha contribuido a que más jóvenes talentos lleguen a clubes profesionales con una base sólida.
Igualmente relevante es la experiencia ganada por el equipo en torneos continentales e internacionales. La final de la AFCON 2019 y las constantes participaciones en clasificatorias mundialistas han proporcionado al grupo una valiosa experiencia competitiva. Esta madurez puede marcar la diferencia en partidos decisivos en torneos de alto calibre.
Finalmente, el apoyo incondicional que recibe el equipo por parte de la diáspora argelina en Europa influye positivamente en la moral del conjunto. Este entorno favorable, tanto deportivo como social, refuerza el carácter de unidad dentro del plantel, un factor esencial para mantener la concentración durante la exigente ruta hacia el título mundial.
Si bien Argelia ha logrado notables avances en el ámbito futbolístico, aún enfrenta múltiples desafíos para consolidarse como aspirante serio al título mundial. El camino hacia la conquista de la Copa del Mundo es largo y está lleno de obstáculos que requieren consistencia en todos los frentes: desarrollo, planificación y ejecución.
Uno de los principales retos para Argelia es el nivel de competencia internacional. Ganar un Mundial implica superar a selecciones con mayor experiencia, recursos y tradición en el torneo, como Brasil, Alemania, Francia o Argentina. Estas selecciones no solo cuentan con plantillas profundas y repletas de estrellas, sino con sistemas consolidados de gestión deportiva, scouting y análisis de rivales. Argelia necesitaría varias generaciones consistentes y estratégicas para estar a la altura en todos estos aspectos.
Otro desafío importante es la infraestructura de formación deportiva en el país. Aunque ha mejorado en la última década, aún presenta lagunas comparado con las principales potencias. La mayoría de los talentos argelinos se forman en academias europeas, lo cual plantea interrogantes sobre el desarrollo sostenible interno a largo plazo. La dependencia de la diáspora europea, aunque fructífera, limita la autonomía futbolística nacional.
Además, la falta de dinamismo en el campeonato local también puede jugar en contra. La Ligue 1 argelina carece actualmente del nivel competitivo necesario para mantener el pulso de rendimiento internacional. La profesionalización de esta liga ayudaría a mantener una cantera constante de futbolistas listos para la élite.
En el terreno estratégico, las eliminatorias africanas para el Mundial son especialmente duras. A diferencia de otros continentes, únicamente un número limitado de equipos africanos se clasifican al torneo global. Esto reduce drásticamente las oportunidades y crea una presión añadida en cada partido clasificatorio. Un mal día puede arruinar un ciclo completo.
También existe el factor experiencial. Contar con jugadores talentosos no siempre garantiza rendimiento en grandes citas. La presión psicológica, la gestión táctica durante torneos cortos y la capacidad de superar adversidades son factores determinantes en el Mundial. Hasta ahora, Argelia ha demostrado potencial competitivo, pero no dominancia en estos aspectos.
En definitiva, aunque las ambiciones y condiciones básicas están presentes, Argelia necesita una planificación estratégica sólida, una mejora estructural constante y una sinergia entre generaciones para aspirar realísticamente a ganar el Mundial. Solo así podría transformar su promesa en legado.
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