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YOUSSEF MSAKNI VA A JUGAR EL MUNDIAL 2026?

Youssef Msakni es sinónimo de talento y constancia en el fútbol tunecino. Capitán, símbolo y referente absoluto de la selección de Túnez, el mediapunta nacido en Túnez en 1990 ha sido clave en los últimos éxitos del equipo. Con su toque fino, regates y liderazgo, muchos se preguntan si podrá llegar en forma al Mundial 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá. En este artículo exploramos su presente, las posibilidades de clasificación de Túnez y lo que significa Msakni para una nación entera que vive el fútbol con pasión.

Un clásico africano con ambición renovadaTúnez ha sido una de las selecciones africanas más regulares en las últimas décadas. Con seis participaciones en Copas del Mundo, la última en Qatar 2022, los “Águilas de Cartago” buscan repetir presencia en 2026. La ampliación del formato a 48 selecciones favorece a equipos como Túnez, que tiene un historial sólido en las eliminatorias africanas y un grupo experimentado, encabezado por su eterno capitán, Youssef Msakni.Msakni, el cerebro y alma del equipoDesde su debut en 2010, Msakni ha sido el jugador más influyente de su generación. Su visión de juego, su capacidad de desequilibrar y su técnica individual lo convirtieron en un ícono. A pesar de haber sufrido lesiones importantes, siempre ha regresado con la misma elegancia y efectividad. Actualmente milita en el Al Arabi SC de Qatar, donde sigue siendo determinante tanto en la liga local como en la selección.Ha jugado más de 100 partidos con la selección tunecina, anotando más de 20 goles.Ha participado en cuatro ediciones de la Copa Africana de Naciones (CAN).En Qatar 2022 fue el jugador más veterano del plantel, con 32 años, y aún fue titular en todos los partidos.Es uno de los pocos futbolistas tunecinos que ha superado los 150 goles en su carrera profesional.A sus 36 años para el Mundial 2026, Msakni dependerá de su condición física, pero su calidad sigue intacta. Si el seleccionador Jalel Kadri mantiene la confianza en su liderazgo, el “mago de Túnez” podría tener una última danza mundialista antes de colgar los botines.
Un mago entre líneas con visión y garraYoussef Msakni no es un jugador que destaque por la velocidad, sino por su inteligencia. Su estilo se basa en el control del balón, los regates en corto y la capacidad de encontrar pases imposibles. Es un creador nato, el tipo de futbolista que levanta al público con una jugada inesperada. A lo largo de su carrera, ha sabido adaptarse a distintos roles: desde mediapunta clásico hasta extremo izquierdo con libertad creativa.El rol de Msakni en la táctica tunecinaEn el esquema actual de Túnez, Msakni cumple la función de enlace entre el mediocampo y la delantera. Su experiencia le permite controlar los tiempos del partido y guiar a los jóvenes talentos, como Hannibal Mejbri o Mohamed Ali Ben Romdhane. Cuando él está en el campo, Túnez gana claridad y serenidad con el balón.Promedia 1.6 pases clave por partido en competiciones internacionales.Su porcentaje de efectividad en regates ronda el 70%.Ha participado directamente en el 35% de los goles de Túnez en los últimos cuatro años.A pesar de su edad, recorre más de 9 km por partido, con una alta precisión en el pase corto.Más allá de los números, el aporte de Msakni radica en su liderazgo silencioso. No es un jugador de declaraciones ruidosas, pero su ejemplo inspira. Es el puente entre generaciones, el que transmite experiencia sin perder la ambición de competir. En Qatar 2022, fue el alma del equipo que venció a Francia en un partido histórico, demostrando que la veteranía también puede ser una virtud.
El mundo del fútbol vive una espera llena de emoción. El Mundial 2026 se acerca y las selecciones pelean por su lugar en la cita más grande, donde cada partido define sueños y esperanzas de millones de hinchas.Con tres sedes —Estados Unidos, México y Canadá—, esta edición promete ser histórica: más equipos, más goles y una experiencia global única. Los entrenadores ajustan estrategias y los jugadores buscan su boleto al torneo más esperado.La cuenta regresiva ya empezó. Falta poco para que ruede la pelota y el mundo entero aguarda el momento en que comience una nueva historia.El Mundial está cerca… y la pasión ya se siente.

El mundo del fútbol vive una espera llena de emoción. El Mundial 2026 se acerca y las selecciones pelean por su lugar en la cita más grande, donde cada partido define sueños y esperanzas de millones de hinchas.Con tres sedes —Estados Unidos, México y Canadá—, esta edición promete ser histórica: más equipos, más goles y una experiencia global única. Los entrenadores ajustan estrategias y los jugadores buscan su boleto al torneo más esperado.La cuenta regresiva ya empezó. Falta poco para que ruede la pelota y el mundo entero aguarda el momento en que comience una nueva historia.El Mundial está cerca… y la pasión ya se siente.

Entre la historia y la última oportunidadA esta altura de su carrera, Msakni sabe que el Mundial 2026 podría ser su despedida de los grandes torneos. Sin embargo, su motivación sigue intacta. Mantiene una rutina de entrenamiento rigurosa, y su compromiso con la selección tunecina es total. A nivel mental, su serenidad y conocimiento del juego lo mantienen competitivo frente a rivales más jóvenes.Retos y motivaciones rumbo a 2026Su principal desafío será evitar lesiones musculares y conservar la chispa que lo caracteriza. Si lo logra, será un líder invaluable tanto dentro como fuera del campo. Además, Túnez cuenta con una camada de talentos emergentes que podrían beneficiarse enormemente de su guía. Msakni no solo piensa en jugar: piensa en dejar un legado duradero.Podría convertirse en el futbolista tunecino con más partidos oficiales en la historia.Ha sido nominado varias veces al premio al Mejor Jugador Africano del Año.Es embajador deportivo de UNICEF en Túnez, promoviendo la educación a través del deporte.En 2022, fue incluido entre los 10 jugadores africanos más influyentes de la última década por la CAF.En conclusión, Youssef Msakni sigue siendo el emblema de una selección que combina historia, orgullo y ambición. Si llega al Mundial 2026, lo hará no solo como jugador, sino como símbolo de la perseverancia tunecina. Su magia, su visión y su liderazgo podrían darle a Túnez el impulso que necesita para escribir otro capítulo dorado en su historia futbolística.
APOSTA SEGURO ACA